Tuve un buen despertar, con vestigios de otros mundos, mi hogar, y desayuné bien acompañado. Afuera, llovía. Un rato más en la cama no me haría mal…
Sigue lloviendo y el café de media mañana perfuma la cabaña.
Lunes, principio de semana y comienza la actividad del dojo. Cual será el koan para cada discípulo?
Durante la semana pasada aproveché lo que yo llamo “el verano escandinavo”. Días soleados y bien fríos. Un deleite!! Después del almuerzo salía a caminar por el pueblo y el bosque, a veces en silencio y otras escuchando música. Esos días opté por recordar mi sangre escuchando la discografía de Lumsk.
Llegó el sábado, y como había prometido, fui a visitar a la familia de unas discípulas. La mañana era invernal y cálida. Caminé sin apuros entre la arboleda pero llegué puntual. Linkita me dio la bienvenida con una alegre sonrisa: “Sensei!!” me dijo mientras caminaba hacia mi llevando unas pantuflas “garras” de peluche. En la puerta, Haroku me abrazó contenta; ella llevaba puestas unas pantuflas similares.
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La casa me llenó de buena energía. Era sencilla, bohemia y llena de magia. Me recordaba a las viejas estancias, pero su interior tenía un aire a esas cafeterías literarias de Paris, sobre todo por un rincón muy calido en donde estaba el hogar (chimenea), una fuerte mesa de madera oscura y una lámpara de pié. Las paredes estaban decoradas con “decupage” y afiches de películas. La mamá de las chicas me saludó con gran afecto y se puso a preparar unos tés. Su rostro, bellamente luminoso, daba paz a la casa, y a su paso dejaba una estela ambarina de energía. Apareció el padre de las chicas; un hombre afable, honesto y con el temple de los hombres de antes. El círculo se cerró cuando de las habitaciones salieron el resto de la familia: un niño con una fuerte energía (aunque con una cara de pícaro que lo vendía) y una hermosa niña somnolienta. Hacía tiempo que no me sentía tan cómodo como huésped… me recordó mucho al ambiente que se hacía en “La Cafetería de la Abuela” en las fronteras de Tesareg cuando estábamos patrullando esas tierras en épocas del conflicto territorial con la Confederación. A mi mente llegó el recuerdo de Jakaru, Poler, Shiva, Panix, Deewi y Pemeda…

Mientras teníamos de fondo la música del DVD del concierto “Crossroad”, la charla familiar era variada, interesante y amena. Lamentablemente yo tenía compromisos al mediodía y el tiempo pasó volando. Hable por unos minutos más con Linkita y Haroku sobre como repartir la energía en su cuarto. Regresé a mi hogar con una agradable sensación y con la promesa de volver.

El día estaba gris, pero dentro de la cabaña de Yoga de Joseph uno parecía olvidar que fue un día fastidioso de votación (no por el deber cívico, sino por el peligro que había con la gripe). A eso de las 6 de la tarde y ya con una vuelta de café, té y matecocido empezamos la jam. No se si está bien que yo lo diga, pero es mi orgullo de sensei: Hacía tiempo que no oía tal calidad

En algunas ocasiones, yo dejaba de tocar, y me ponía como un observador y oía a cada uno de ellos y luego el resultado en conjunto, y si que era una “banda a la cual yo iría a ver”… y los que me conocen saben lo quisquilloso que soy con respecto a la calidad musical, ja ja ja!!
Regresé a casa cansado y un poco dolorido por el trajín de la semana, pero un baño reparador y una buena noche hizo que hoy me levantara fuerte como siempre.

Es un buen principio de semana, un buen principio de invierno…
Juiahnn.